miércoles, 4 de abril de 2018

Mamá ingrávida

Te escribo para que me leas
cinco veces bajo el sol,
cinco versos escribo que se parecen
a cinco gotas de agua pero no son,
no son gotas sino barcas que saludan
desde lejos con cinco gestos,
cinco tiempos apenas
para una palabra de cuatro letras. 

Te escribo para que me encuentres
como el viento limpia el cielo de una tormenta,
te escribo porque amarte no me consuela de un solo golpe
son cinco los latidos cuando te pienso, 
cinco los sueños por cinco recuerdos
cinco huellas en la arena,
cinco soledades que solo tú ocupas
que solo tú llenas.

Te escribo para que me oigas
y no me importa lo que digan: que no estás,
que ya te fuiste, que el dolor sigue y sigue,
te escribo porque son cinco
cinco las palabras de mi corazón en calma,
cinco las hojas secas en mi alma, 
cinco los deseos que insisten.

Quiero despertarte, por eso te escribo,
porque quiero desparramar tu azul en cinco besos,
porque tengo cinco silencios frescos
que necesitan de tu voz,
de tu voz ahora descalza y pálida
de tu voz dormida en mi garganta. 

Cinco meses ya
cinco islas blancas,
cinco nubes altas, más altas que los pájaros 
cinco estrellas como cinco montañas,
cinco ramas
cinco distancias
¡cinco lágrimas, Mamá ingrávida!

Marcelo Roberto Galán Capel
Tu hijo y Poeta

Copyright © Marcelo Roberto Galán Capel

martes, 3 de abril de 2018

Christopher

Y fue justo ahí cuando el alba
pensó en la existencia,
pero tú reinas con la certeza
de no haber perdido nada.


Marcelo Roberto Galán Capel
Poeta 

Copyright © Marcelo Roberto Galán Capel

martes, 27 de febrero de 2018

Marcela y Marcelo

Porque nos consumamos
en el mismo sol y en la misma luna,
porque nos sentimos en la verdad
y nuestro amor es un mástil,
porque en la mesa de siempre
nos encontramos Marcela y Marcelo,
Marcela y Marcelo abriendo puertas
como quien dibuja en el agua
Marcela y Marcelo, porque todo
empieza y termina en la literatura.


Copyright © Marcelo Roberto Galán Capel
 

sábado, 24 de febrero de 2018

Te amo

Tú sabes que te amo desde siempre,
desde los labios en la madrugada,
desde la mitad del amor y su nostalgia
desde las caricias de la luna
tan íntimas y altísimas.

Sabes que te amo como un mar redondo que vuelve,
como ese verso que se quiere en el tiempo quieto,
como la belleza que solo un río
sabe atravesar con su sangre,
como un pájaro del tamaño de la noche entre dos amantes.

Tú sabes que te amo como ese resplandor que crece,
como el secreto en la piel que parece decir: SOY TUYO,
entrega de la hoja leve que roza tu boca y mi boca
palabra de puro silencio que sólo se escucha en sueños,
que te amo como la nieve que ha vuelto a derretirse.

Como el árbol que despliega su esplendor en la orilla,
como las campanas que le cantan al cielo en los tejados,
como el dolor que no olvida su final y su principio
que te amo seguro de mis recuerdos,
que te amo desde adentro y siento que te vas forjando.

Tú sabes que te amo con excesos y sin ellos,
que te amo como si Dios me ordenara ahora un sacrificio,
con esa verdad que no se compra con dinero
con ese fuego que se completa en círculo,
que te amo como se vuela en lo oscuro sin el batir de las alas.

Título: Te amo

Marcelo Roberto Galán Capel
Poeta

Copyright © Marcelo Roberto Galán Capel

A Marcela Bricca, por ella mis ojos se levantan sin mirar,
pero más allá.

jueves, 25 de enero de 2018

Poeta

Un poeta vive
en una casa poética,
una reina la levantó con vida y muerte,
los huesos desnudos de la casa son paredes,
las puertas y ventanas
de la casa son preguntas.


El poeta está enamorado de una mujer poeta,
su corazón está hecho
de los soplos de su corazón,
su aroma es su mundo entero,
la mujer que ama lo engrandece
desde el entorno hasta toda su piel.

Y el poeta la mira como se desata la vida,
como un mediodía se abre
entre calles y abismos,
un horizonte que respira dos nombres
una sombra encendida por amor,
desde la emoción hasta los libros de su vientre.

Poeta de pasos que suenan y suben
desde la tierra cada noche,
huellas que no sienten
piedad por los silencios,
secretos que prefieren siempre las lunas llenas,
poeta al que el otoño defiende.

Piensa el poeta que los sueños son balcones
de paciencia y de promesas,
terraza a prueba
de lo que existe y sin embargo,
una foto sepia abstemia de sangre
una esquina como único acuerdo.

Hombre que mira al cielo
con la certeza de que lo puede hacer de nuevo,
hombre de implacable espejo por más herido y viejo,
será que el poeta tiene
una bruta puntualidad con el dolor,
dolor y amor en el mismo techo para la misma alma.

Y el poeta muere entre lo posible y lo imposible,
y a la tierra deja su cicatriz para el aliento del cielo,
y a la mujer que ama la redundancia de sus palabras,
caricias que hablan
caricias que empiezan
intimidad sin el pretexto del tiempo.

Ya los ojos secos
ya el cuerpo desnudo,
ya los infinitos adoquines de esta red de versos,
y el olvido que no es olvido
como todas las cosas buenas de la vida.
No recuerdo el nombre que tenía.

Título: Poeta

De mí: un poeta escribe siempre desde él,
dedico este poema a Marcela Bricca, la mujer que amo.

Marcelo Roberto Galán Capel
Poeta

Copyright © Marcelo Roberto Galán Capel

martes, 5 de diciembre de 2017

Mujer de agua

¿Cuántos días hacen falta?
Ya son treinta las flores en el agua,
treinta las luces blancas en un racimo de guirnaldas,
treinta los golpes del viento que se desvisten en la lluvia
desde el cielo hasta tu último latido, treinta las amarras.

¿Cuántos días hacen falta?
Me duele acostumbrarme a mí
son treinta las preguntas y no veo nada,
treinta los vacíos que lastiman a mi alma
desde el horizonte hasta mi alrededor, treinta lágrimas.

¿Cuántos días hacen falta?
En la cornisa de mi cuerpo está el miedo y su constancia,
reposo en las ventanas, sombra que serpentea
cortina de la palabra que no olvida su importancia
y de mis sueños, capitana, agujero abierto que me abraza.

¿Cuántos días hacen falta? A los poemas siempre olvido
pero este sigue activo, en mi boca se derrama
¿cuántos días me separan del silencio?
¿Cuántos días ella estará en el segundo piso? Todo el papeleo
está listo, no hay rol que no sea mío y de la casa.

¿Cuántos días hacen falta? Tengo una caja que viaja
con hojas en abundancia, tengo un fuego que no
se apaga e insiste en recuperar, esa falta que vibra
como si la vida fuese magia ¿cuántos días sangraré a esta
mujer de agua? Ya son treinta las rimas, treinta las alas.

Mujer de agua que empiezas donde terminas,
poesía que al otoño deshojas con tu presencia,
carta que irrumpe tan constante como efímera
¿cuántos días hacen falta para un poema interminable?
¿Cuántos días, para mis pasos en tu larga playa?

Título: Mujer de agua

Marcelo Roberto Galán Capel
Poeta

Copyright © Marcelo Roberto Galán Capel

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Sé feliz, salvo que digas que no

Pero si dices que sí ¡despierta!
Y dile al reloj que hoy eres importante,
que no hay nada que no puedas tener
porque el día es un regalo,
que en las manos lo tienes todo,
hasta la falta que te hace
crear con inteligencia.

Pero si dices que sí ¡empuja!
Crecer es regocijarse de poder,
que no hay espina que a la rosa la haga menos
que solo se emociona
aquel que grita ¡aquí estoy!
¡Aquí estoy! Soy el escultor de mi obra,
todo lo que me sucede está planeado.

Pero si dices que sí ¡déjalo todo!
Toda la mirada esquiva
hasta el más íntimo recodo,
toda vez que no te levantaste del lodo
todo amor que no expresaste con fuerza,
y deja atrás el perfume sutil de las heridas
y si has muerto sin saberlo ¡vuelve a nacer!

Pero si dices que sí
¡dale gracias a Dios!
La mezquindad te enseñó el silencio,
la caridad corrigió el mal
y aquella sangre se trocó en flor y paz,
y la violenta interna tormenta
se vino rama esquelética.

Pero si dices que sí ¡sueña!
Solo en sueños el otro mundo es de sueños,
solo en sueños los suspiros se desmayan,
solo en sueños la pirueta del bufón
se vuelve mariposa
y un rayo es una escalera luminosa,
y lo negro y lo blanco son brazos del mismo junco.

Pero si dices que sí ¡ama!
Y siente a tu lado la vida
más intensa y más dura
¿qué puede decirte este poeta
para que corras tras las lágrimas del río?
¡Ama como una pluma mensajera y entiende
que las campanas siempre fueron una!

Título: Sé feliz, salvo que digas que no

Marcelo Roberto Galán Capel
Poeta

Copyright © Marcelo Roberto Galán Capel